Motivos de consulta habituales
- Discusiones recurrentes que terminan siempre igual, sin resolverse.
- Distancia emocional, sensación de convivir como compañeros de piso.
- Crisis de confianza tras una infidelidad o un ocultamiento.
- Celos e inseguridad que desgastan el vínculo.
- Desacuerdos sostenidos sobre la crianza de los hijos.
- Diferencias en el deseo sexual o dificultades en la intimidad.
- Relaciones a distancia y el desgaste asociado a la migración de uno de los dos.
- Decisiones sobre el futuro de la relación, incluida una separación ordenada cuando esa es la conclusión.
Cómo se estructura el proceso
- Primera sesión conjunta: qué trae a la pareja a consulta y qué espera cada uno del proceso.
- Una sesión individual con cada miembro, para entender la perspectiva de cada quien sin la presión del otro presente.
- Devolución conjunta: se plantea el ciclo de interacción identificado y se acuerdan los objetivos de trabajo.
- Sesiones conjuntas de trabajo: habilidades de comunicación, gestión del conflicto, reparación de la confianza y acuerdos concretos.
- Revisión periódica de lo que sí está cambiando y de lo que no.
Qué no es la terapia de pareja
No es un juicio donde alguien determina quién tiene la razón, ni un espacio para convencer al otro con ayuda de una tercera persona. Tampoco garantiza que la pareja continúe: en algunos procesos la conclusión compartida es separarse, y hacerlo con claridad y con el menor daño posible —sobre todo si hay hijos— es también un resultado legítimo del trabajo.
Este contenido tiene fines informativos y divulgativos. No constituye un diagnóstico ni sustituye la evaluación de un profesional de la salud mental. Redactado y revisado por Mariany Rodríguez, psicóloga clínica colegiada (F.P.V. 16.275). Consultas lunes a viernes, de 9:30 a. m. a 5:00 p. m..
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